Un auxiliar sociosanitario es, fundamentalmente, aquella persona encargada de ayudar en las actividades básicas de la vida diaria a otras que, por razones de edad, enfermedad y/o discapacidad no pueden realizar estas funciones por sí mismas.

19-38/002734.ATENCIÓN SOCIOSANITARIA A PERSONAS EN EL DOMICILIO

Familia profesional:SERVICIOS SOCIOCULTURALES Y A LA COMUNIDAD

Área profesional: Atención social

COMPETENCIA GENERAL:Ayudar en el ámbito socio-sanitario en el domicilio a personas con especiales necesidades de salud física, psíquica y social, aplicando las estrategias y procedimientos más adecuados para mantener y mejorar su autonomía personal y sus relaciones con el entorno.

UC0249_2: Desarrollar intervenciones de atención física domiciliaria dirigidas a personas con necesidades de atención sociosanitaria.

UC0250_2: Desarrollar intervenciones de atención psicosocial domiciliaria dirigidas a personas con necesidades de atención sociosanitaria.

UC0251_2 Desarrollar las actividades relacionadas con la gestión y funcionamiento de la unidad convivencial.

19-38/002726: ATENCIÓN SOCIOSANITARIA A PERSONAS DEPENDIENTES EN INSTITUCIONES SOCIALES

Atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales.

Código:SSCS0208

Familia Profesional: Servicios socioculturales y a la comunidad

Nivel de cualificación profesional: 2

Cualificación profesional de referencia: SSC320_2 Atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones. (RD 1368/07 de 19 de octubre de 2007) Relación de unidades de competencia que configuran el certificado de profesionalidad:

UC1016_2: Preparar y apoyar las intervenciones de atención a las personas y a su entorno en el ámbito institucional indicadas por el equipo interdisciplinar.

UC1017_2: Desarrollar intervenciones de atención física dirigidas a personas dependientes en el ámbito institucional.

UC1018_2: Desarrollar intervenciones de atención sociosanitaria dirigidas a personas dependientes en el ámbito institucional.

UC1019_2: Desarrollar intervenciones de atención psicosocial dirigidas a personas dependientes en el ámbito institucional.

Competencia general: Atender a personas dependientes en el ámbito sociosanitario en la institución donde se desarrolle su actuación, aplicando las estrategias diseñadas por el equipo interdisciplinar competente y los procedimientos para mantener y mejorar su autonomía personal y sus relaciones con el entorno.











4. CONTENIDOS

4.1. PARTICIPACIÓN EN LA ATENCIÓN PSICOSOCIAL DE LAS PERSONAS DEPENDIENTES EN

LA INSTITUCIÓN SOCIOSANITARIA

La dinámica de grupos y la animación sociocultural serán las estrategias elegidas para promover la

participación social de los usuarios en el contexto de la unidad residencial y para motivar a las personas

dependientes y dirigirlas en la gestión y dirección de sus recursos propios. Bajo este marco, las

actividades a desarrollar con las personas de la institución social serán diseñadas para la atención a las

necesidades fundamentales del mantenimiento de la autonomía motora, afectiva, cognitiva y social, de

modo que asuman responsabilidades en el proceso de mantenerse activos e independientes.

4.1.1. Fomento de la adaptación a la institución de las personas dependientes.

En la mayoría de las personas que necesitan asistencia para la realización de sus cuidados personales

y de la vida diaria1, el momento del ingreso en la institución es probablemente el más delicado. El hecho

de tener que adaptarse a las normas, rutinas y estilo de vida de este nuevo contexto de convivencia

resulta complicado en sí mismo, provocando, la suma de todas estas circunstancias, sensaciones de

estrés.

La persona que ingresa en una institución social de este tipo lo hacen debido a que no posee su propia

autonomía, de forma total o en un grado importante, bien porque nunca la ha tenido o bien porque la ha

perdido por causas diferentes (enfermedad, accidente, envejecimiento,…)

Entendemos por autonomía2 “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa,

decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como

de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria”.

Esta falta de autonomía tiene implicaciones en ámbitos tan diferentes como el laboral, el educativo, la

comunicación social y la accesibilidad, de forma que la persona ve mermada su participación en

actividades que otras personas sí realizan y también en el empleo, lo que puede conllevar desajustes

educativos y sobreprotección familiar, factores que no hacen sino empeorar la situación problemática en

la que se encuentran inmersos3.

Así, en muchos casos, la persona que posee poca o ninguna autonomía no puede por sí misma

desarrollar las actividades cotidianas que permiten a un individuo una vida independiente o no puede

controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales según sus propias normas o

preferencias personales4. En otras palabras, porque es una persona dependiente.

La dependencia, así, se definirá como “el estado de carácter permanente en que se encuentran las

personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o

a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras

personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las

personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía

personal”5.

Cuando un nuevo residente ingresa en la institución, el profesional de la atención sociosanitaria debe

realizar una valoración global: ¿quién es?, ¿de dónde viene?, ¿qué necesita?, ¿cómo se puede facilitar

el proceso de su adaptación al nuevo entorno?, ¿de qué forma saludable conseguirá ajustarse a este

nuevo contexto de vida?